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domingo, enero 11, 2015

¿Qué esconde el titular de la Profepa, Guillermo Haro, que se negó a hacer públicas sus reuniones con empresarios?

Fabiola Cortés Miranda

CANCÚN, MX.-La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) se negó a entregar la agenda de reuniones particulares que el titular de esta dependencia, Guillermo Haro Bélchez, ha sostenido, con motivo de su encargo, con empresarios, desarrolladores e inversionistas.

¿Qué esconderá Guillermo Haro, que la Unidad de Enlace de la Profepa se negó a hacer públicas las reuniones del funcionario?

El 4 de agosto del 2014, a través de la solicitud 1613100078314 se requirió a la Procuraduría ambiental “Detallar reuniones privadas del ex titular de la Profepa, Francisco Moreno, y del actual Procurador, Guillermo Haro, con empresarios, desarrolladores, inversionistas y sus representantes; durante la presente administración. Precisar fecha de la reunión y nombre de la persona con la que se reunió”.     

No entiende la Profepa qué son reuniones privadas

Con motivo de la solicitud ingresada, el 18 de agosto, la Profepa envió un requerimiento en el que especifica las facultades de esta Procuraduría, y pide aclarar la información que se está solicitando:

“Con la finalidad de continuar la búsqueda de la información que se requiere, le solicitamos se sirva precisar a qué se refiere con reuniones privadas, así como con desarrolladores e inversionistas”

Aunque el requerimiento parece una broma o parte de un guion de lo absurdo, se hicieron las precisiones requeridas por la Profepa en los siguientes términos:

“Le agradezco su respuesta, y me permito señalarle que no tengo dudas sobre cuáles son las facultades y atribuciones de la Profepa. Como también me queda claro que existe un titular de la Profepa, quien, seguramente, como ocurre en todas las Secretarías, sostiene reuniones privadas en las que se tratan asuntos relativos a la competencia de la Procuraduría; es decir, no me refiero a reuniones privadas en las que se traten asuntos íntimos, sino privados, en el sentido de que se trata de asuntos particulares sobre algún empresario, inversionista o desarrollador que haya sido objeto de algún procedimiento administrativo o pudiera ser objeto del mismo (…)”.

El Procurador no se reúne con nadie…

En octubre, la Profepa respondió con una nueva evasiva, declarando que el Procurador ‘no tiene la obligación de atender reuniones privadas’, y todo asunto relativo a procedimientos administrativos son atendidos formalmente de acuerdo a la legislación ambiental:

“(…) las referidas unidades administrativas son las encargadas de dar atención y seguimiento a cada uno de los procedimientos de inspección y vigilancia instaurados a los empresarios, inversionistas, desarrolladores o sus representantes, (…) sin que exista la obligación, deber o facultad del titular de este órgano desconcentrado de atender reuniones privadas con ciudadanos a los que se les ha instaurado algún procedimiento de inspección y vigilancia o bien, que pueden ser sujetos de éste, pues se insiste que todas las promociones de cualquier naturaleza que éstas sean deben ser presentadas por escrito ante la oficialía de partes de esta Procuraduría o de sus Delegaciones en los diversos estados de la República (…)”.

“En virtud de lo antes expuesto y fundado, no es posible entregar a Usted la información que solicita, dado que la misma no existe (…)”.

De esta manera, la Profepa evadió entregar lo solicitado. Una respuesta por demás imposible de creer, pues nadie puede poner en duda que los titulares de las Secretarías y de sus organismos sostienen reuniones con particulares para atender asuntos relacionados con las atribuciones de las dependencias.


¿El Procurador VIP, tendrá reuniones con puro VIP?

La negativa de la Profepa de entregar la agenda de reuniones de Guillermo Haro, refuerza la sospecha lanzada en la columna “Rozones” del periódico “La Razón”, que en agosto del 2014 develó que el encargado de velar por el medio ambiente se da vida de Rey Midas: “Con la novedad de que al procurador federal del Medio Ambiente, Guillermo Haro Bélchez, le dicen el “Procurador VIP”. Resulta que se le ha visto usar una y otra vez aviones privados no sólo para sus giras de trabajo, sino también para viajes personales. Por ejemplo, en días pasados viajó con su familia a McAllen, Texas, en un lujoso avión Cessna Citation Sovereign. La pregunta es: ¿de dónde saldrán los gastos de estos lujosos viajes?”; se cita en la referida columna. 

También en medio ambiente, ha sido desastrosa la administración del presidente Enrique Peña Nieto

La respuesta que da la Profepa para evadir la entrega de los datos solicitados, es un reflejo de la corrupción que impera en esta Procuraduría, y que no podría entenderse sin la complacencia de personajes del más alto nivel.

La administración del presidente Enrique Peña Nieto ha sido también desastrosa en materia de protección al medio ambiente, al igual que en otros ámbitos. En lo que va de este sexenio, en Quintana Roo se han activado proyectos que durante el sexenio pasado encontraron resistencia, además, se ha relajado la prohibición de la devastación de manglar, en donde se ha favorecido a los grandes desarrolladores.

La dependencia que en el sexenio de Felipe Calderón intentaba ser un contrapeso a las ambiciones desmedidas de empresarios y constructores, en el sexenio de Enrique Peña Nieto se ha convertido en cómplice de inversionistas depredadores.

La tremenda corrupción no se esconde; está a la vista, sin ésta no se podría explicar que en Quintana Roo, la Profepa, dirigida por la ex senadora del PVEM, Ludivina Menchaca Castellanos, simplemente se dedique a llevar a cabo inspecciones en las que no logra ver la depredación, y permita que ésta continúe, para luego “regularizarla”.

Los ejemplos son varios y contundentes.

Malecón Tajamar, por fin vio la luz

El Malecón Tajamar, en Cancún, es uno de ellos. Se trata de un proyecto, asentado sobre terrenos vendidos por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), y los cuales tienen importante áreas de manglar, incluso con lagunas y canales superficiales donde aún se pueden ver cocodrilos y un importante variedad de aves que dependen de este ecosistema.


Desde hace unos meses, se inició la construcción en Tajamar, con la consecuente depredación de manglar. Los proyectos que se prevé desarrollar en el amplio predio fraccionado y vendido por Fonatur y en el que habrá tiendas, hoteles y condominios, estuvo detenido por muchos años, debido al abundante ecosistema de manglar que existe en la zona y que impide, de acuerdo a la prohibición establecida en el artículo 60 Ter de la Ley General de Vida Silvestre, el despalme de mangle y la afectación del flujo hidrológico.

Sin embargo, a partir de que el gobierno federal pasó a manos priistas, esta norma parece haber quedado en “desuso”, y mientras en el sexenio pasado se establecieron sellos de clausura por parte de la Profepa, en el actual, las maquinarias trabajan intensamente, mientras los desarrolladores justifican que “rescatarán” y “trasladarán” el manglar hacia otros sitios, como si se tratara de simples macetas y no de un ecosistema prácticamente imposible de reproducir. Tal como lo pretende hacer creer Rafael Lang Uriarte, director de Puerto Cancún, quien en octubre pasado anunció la construcción del condominio “La Laguna”, con 160 lotes unifamiliares, la edificación de la plaza comercial Town Center con 150 tiendas y restaurantes, así como 19 salas de cine, con una inversión de 160 millones de dólares. Para poder edificar todo ello, han tenido que arrasar zonas de manglar.

En octubre pasado se dio a conocer que en el predio donde se construirá “La Laguna” y el centro comercial Town Center, a la altura del kilómetro 3.5 del bulevar Kukulcán, en la zona hotelera de Cancún, se habían devastado más de 500 metros de mangle. Para evitar la mirada de los ciudadanos y reporteros que han documentado la destrucción ambiental, y como una burla, Rafael Lang hizo colocar mamparas con imágenes de manglar.  

Grand Coral ecocida reincidente

En Playa del Carmen, los casos han sido varios. El más conocido, por reincidente, es el del hotel de capital español Grand Coral, que afectó 8 mil 348 metros cuadrados de manglar, y que hasta la fecha, no se sabe qué sanción le ha impuesto la Profepa, que “se enteró” del ecocidio luego de que reporteros dieran cuenta del mismo, en junio pasado.


La Profepa actuó tres semanas después de que se diera a conocer la devastación ecológica de grandes magnitudes. En su visita de inspección la Procuraduría “encontró” que el reincidente Grand Coral había violentado 10 sellos de clausura impuestos al centro de hospedaje en el 2010, por el mismo delito: despalme de manglar.

Hasta ahora, y a pesar de la grave afectación al medio ambiente, el hotel Grand Coral sigue operando y construyendo. Sin olvidar tampoco que sus inversionistas se han visto envueltos en procesos legales en España acusados de operaciones ilícitas.

The Reef Coco Beach, con información falsa, obtiene permisos

El hotel The Reef Coco Beach o Grand Coco Bay, es otro “monumento” a la impunidad en lo que a la destrucción ambiental se refiere, en una cómoda omisión por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), esta dependencia le autorizó la colocación de tres supuestos muelles de madera, que en realidad son tres escolleras que han generado una crítica erosión de las playas, sobre todo las que se localizan del lado sur.



El daño es evidente, como en todos los casos referidos, e igual de evidente es la falta de acción de la Profepa. El 11 diciembre pasado el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) y la asociación MOCE-Yax Cuxtal informaron que habían solicitado formalmente a la Semarnat el retiro de los muelles, puesto que con su colocación se habían incumplido condicionantes de la Manifestación de Impacto Ambiental, ya que las estructuras, colocadas con el fin de agrandar los  arenales de este centro de hospedaje a través del relleno de playas, estaban generando una grave erosión a las playas contiguas, así como cambio de corrientes y riesgo de sedimentación y blanqueo de corales.

En julio del 2014 personal de la Profepa inspeccionó la zona donde se construía el primer muelle, donde por supuesto, no encontraron ninguna irregularidad…

Paradisus Meliá, paraíso de la impunidad

Otro caso que muestra que la Profepa es una dependencia decorativa de este sexenio, y que trabaja bajo la consigna de permitir todo tipo de ecocidios mientras fluyan los recursos económicos hacia los bolsillos de alguien, es el del hotel Paradisus La Perla y La Esmeralda, de la firma española Meliá, que desde noviembre pasado emprendió la destrucción de manglares y especies protegidas con el propósito de ampliar su playa (paradójicamente, en el mediano plazo, este despalme erosionará las playas).


Sobre este asunto, el viernes pasado, la delegada de la Profepa en Quintana Roo, Ludivina Mechaca, dijo que se encontraban evaluando el daño, aunque debido a que el personal había salido de vacaciones apenas habían retomado los trabajos.

Sin embargo, Menchaca Castellanos, una mujer sin ninguna experiencia en cuestiones medioambientales y que obtuvo el cargo como una cuota del PVEM, adelantó que los trabajos realizados por el hotel Paradisus, pese al despalme de mangle, podrían tener autorizaciones de la Semarnat. La funcionaria, añadió, como dejando ver una posible resolución de la dependencia, que si bien está prohibido el corte de manglar, “la poda” sí está permitida.

En Tulum, la situación es aún peor que en Playa del Carmen, pues en el Parque Nacional Tulum (PNT) han proliferado hoteles restaurantes y residencias, a pesar de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió, en el 2011, una controversia constitucional interpuesta por el Poder Ejecutivo, a través de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) en la que determinó que el PNT estaba fuera de la esfera municipal y se debía conservar su carácter de área de protección como lo marcaba el decreto de 1981 por el que fue creado.


Entre los hoteles que se han construido violentando el decreto del PNT está el del empresario australiano Jhon Kendall, a pesar de que el predio había sido clausurado en múltiples ocasiones, y según nota del periódico Por Esto, del 7 de enero pasado, en noviembre empezó operaciones “sin ninguna restricción e incluso, el dueño del establecimiento organizó una fiesta para todos los integrantes del cabildo, quienes acudieron a disfrutar de las comidas y bebidas que les ofreció el anfitrión”.

Al anterior centro de hospedaje se suma el Hotel y Restaurante “Pancho Villa”, que inició operaciones en octubre pasado, a pesar de que el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) le colocó sellos de clausura. Los empresarios continuaron trabajando hasta terminar la construcción de sus cabañas, sin que ni autoridad municipal y menos federal los molestara. 

Mano dura, sólo donde no hay dinero

En Quintana Roo, durante este sexenio, la Profepa ha puesto especial empeño en sancionar a los “depredadores” ambientales menores, como los ejidos forestales, en donde ha sido expedita en la clausura de estos núcleos dedicados a la explotación racional de recursos madereros.

Pero el caso más emblemático de abuso es ya muy conocido de los 16 pobladores de Holbox, detenidos con apoyo de elementos de la Marina, y quienes tras medio año, continúan presos en la cárcel de Cancún, por presuntamente cortar mangle.  (NoticaribeNews)



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