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viernes, marzo 14, 2014

No es un “diablo” ni líder del Cartel del Golfo en Cancún, sólo quería comprar una plaza de agente judicial

CANCÚN, MX.- Héctor Manuel Cacique Fernández alias “el diablo”, preso, acusado de ser líder del Cártel del Golfo en Cancún y el autor intelectual del asesinato de siete personas en el bar La Sirenita, ocurrido el 14 de marzo del 2013, no es ni “diablo”, ni líder del Cártel del Golfo, ni autor intelectual del múltiple homicidio, y su único error fue querer “comprar” una plaza de agente judicial, según narró la madre del presunto delincuente, Jazz Fernández.
   
En conferencia de prensa, acompañada de sus hijas, la señora Jazz Fernández, denunció que el único error de su hijo, Héctor Manuel Cacique, fue intentar comprar una plaza de agente judicial, por la que el entonces director de la corporación, Arturo Olivares Mendiola, le pidió 150 mil pesos.

“Arturo Olivares Mendiola, que era el director de la Policía Judicial,  le ofreció a mi hijo una plaza; (…) le pidió 150 mil pesos para una plaza, y le dijo que le daría facilidades, primero le daría 75 mil; (…) con esfuerzos, con apoyo del papá, del mío, se juntó ese dinero, se le entregó a Mendiola y le dijo que en dos meses le daría la plaza. Él (Cacique Fernández) ya estaba trabajando allí, pero era eventual, y quería algo seguro; a los dos, tres meses fue a ver a Mendiola y le dijo qué pasó con la plaza, Mendiola le dijo ni plaza ni dinero, y mi hijo le dijo que hablaría con el Procurador para decirle lo que estaba pasando, y desde allí se puso la soga al cuello, a la semana lo detienen por ultrajes a la autoridad cuando él estaba comiéndose un hot dog, en frente de Mandala”, contó Jazz Fernández.

La mujer justificó la corrupción a la que se prestó su hijo y su familia con Olivares Mendiola, actual Secretario de Seguridad Pública de Cancún, diciendo que “cualquiera puede decir, no pues es parte de la corrupción porque dio el dinero y todo; creo que cual más hemos dado un dinero para que nos dejen de morder los de Tránsito o para cualquier cosa, porque desgraciadamente estamos en este México que así es”, dijo la madre del Diablo, quien ahora exige justicia.

La señora aseguró que su hijo trabajó como escolta con los ex presidente municipales Julián Ricalde y Jaime Hernández, y “cuando venían presidentes, como el de Colombia, él era escolta”. Agregó que perteneció a la Secretaría de Seguridad de Cancún y a la Policía Judicial, además tenía una escuela de taekwondo en Isla Mujeres y una agencia de seguridad privada; pero, a pesar de todo ello, “el diablo” quería, al precio que fuera, una plaza de policía judicial…

Jazz Fernández denunció que luego de su detención, su hijo fue golpeado por agentes judiciales, y por el propio Arturo Olivares Mendiola, lo que está consignado en el expediente, y donde un actuario dio fe de que “el quejoso presenta una lesión en su ojo izquierdo, inflamado, y diversos moretones en antebrazo derecho”.  

Denunció que su hijo fue “embolsado”, “tableado”, y torturado con chile habanero que ponían en una bolsa para luego colocársela en la cara con lo que le dañaron de forma permanente ojos y oídos: “tiene pérdida de un oído y el ojo izquierdo lo perdió, tiene hipoxia cerebral, de tanta embolsada y tiene diabetes”; señaló la madre del ahora apodado “diablo”, de 27 años de edad.

La mujer destacó que la Comisión Nacional de Derechos Humanos aplicó el llamado Protocolo de Estambul en el caso de su hijo, por lo que un doctor, un abogado y un psicólogo estuvieron el 4 y 5 de noviembre del año pasado realizando las investigaciones y los estudios que comprueben la tortura del joven.

Además, aseguró que en la riña del 30 de julio pasado, ocurrida en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Chetumal, la intención era matar a su hijo: “por órdenes de las autoridades, cambiaron a nueve presos a la zona conocida como a Y, con la consigna de matarlo, lo iban a quemar, ya tenían la gasolina. (…) Después de la golpiza le dañaron el otro ojo, y fue el único que llegó al hospital; Derechos Humanos fue a rescatarlo porque la consigna era matarlo”, detalló Jazz Fernández.

La madre de Cacique Fernández responsabilizó al secretario de Seguridad Pública de Cancún, Arturo Olivares Mendiola, de cualquier agresión hacia su persona o su familia.

Como se recordará Héctor Manuel Cacique Fernández salió del Cereso de Chetumal el lunes pasado, pero afuera ya lo esperaban agentes judiciales para cumplimentar la orden de aprehensión 98/2014 girada por el Juzgado Cuarto Penal por el delito de homicidio calificado. (NoticaribeNews)

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