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jueves, octubre 09, 2014

En Playa del Carmen dan un rotundo no a la terminal de almacenamiento de combustible

PLAYA DEL CARMEN, MX.-La voz de los diversos sectores de Playa del Carmen que participaron en la consulta pública de la Terminal de Almacenamiento y Reparto del Caribe (TAR), promovida por Trans Fluid, fue en el mismo sentido: el total y rotundo rechazo a la instalación de dicha infraestructura en la Riviera Maya.  

La presentación que hicieron Toshio Yokoyama, responsable técnico del despacho AXIS IMA; Gerardo Freyre Fregoso, asesor jurídico de Trans Fluid; y Griselda Franco, experta en riesgo de SD-Franco Group, no convenció a ninguno de los aproximadamente 80 asistentes; y por tercera ocasión en 4 años, el proyecto encontró la oposición de los representantes de la sociedad civil organizada y de ciudadanos, quienes advirtieron el riesgo inminente de contaminación por los trabajos propios de la terminal, además de la carga para los sistemas costeros, la degradación de la flora y la fauna del lugar; y sobre todo, la amenaza latente de derrames, fugas y explosiones.

La terminal  plantea almacenar 355 mil barriles de hidrocarburos en terrenos ubicados a ocho kilómetros de la ciudad, para luego transportar el combustible a través de ductos “encofrados”. El proyecto recibió unos 60 cuestionamientos, la mayoría de los cuales ponían en duda la rigurosidad de los estudios realizados por la empresa, el análisis de riesgo y la inexistencia de medidas de emergencia en caso de un desastre.

Especial crítica causó el hecho de que los representantes de la empresa se negaron a citar los nombres de los inversionistas de este proyecto, lo que despertó suspicacias entre los asistentes.

Muchos riesgos para el ambiente y la industria turística. Ganancias sólo para los promoventes

La primera intervención para rechazar el proyecto corrió a cargo de Mónica Quiroz Luna, en representación de la Asociación de Hoteles de la Riviera Maya (AHRM) y del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) fue puntual en sus señalamientos.

Destacó que el lugar en el que se pretende instalar la TAR, a unos 10 kilómetros de Playa del Carmen, frente a Calizas Industriales del Carmen (Calica), es un sitio altamente vulnerable: “la zona geohidrológica de las costas bajas donde estaría localizada la TAR es la más crítica del estado, pues presenta las condiciones más adversas del medio acuífero: alta permeabilidad de las calizas, poca altitud y delgado espesor de agua dulce por encima del nivel del mar, por lo que el índice de vulnerabilidad a la contaminación es alto. La combinación de estos factores provocará que la sola operación de la TAR contamine el agua marina, atente contra la biodiversidad del arrecife mesoamericano y el agua subterránea, y ponga en riesgo la seguridad hídrica de nuestra comunidad”.


La arquitecta consideró que los riesgos que entraña este proyecto superan por mucho a los beneficios: “los beneficios económicos tienen impacto positivo limitado a particulares, mientras que los potenciales riesgos afectarían a todo el sector turístico, motor económico de Quintana Roo”. (…) “El beneficio social es irrelevante al confrontar los 248 empleos temporales y a 8 directos mencionados, con los más de 80 mil empleos directos que la industria turística genera.   

Mónica Quiroz señaló que eran insuficientes los estudios para calcular los requerimientos de construcción y operación de la terminal, y las condiciones climáticas y del medio ambiente de la zona.

En su participación, Minerva Rosette y Gerardo Farit, del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), señalaron que en el Programa de Ordenamiento municipal, el área donde se pretender realizar la terminal es de equipamiento, por lo que ésta debe ser de interés público, lo que no se cumple con la propuesta de los promoventes, ya que se trata de un proyecto que beneficiará principalmente a los empresarios inversionistas, y además carece del acompañamiento de alguna entidad pública del gobierno municipal que participe en la realización del mismo.

El CEMDA dijo que no existe congruencia entre el Programa Parcial de Desarrollo, solicitado expresamente por los promoventes para realizar la TAR, y el Programa de Desarrollo Urbano, pues coeficientes como el de uso y utilización del suelo se disparan de manera considerable, con lo que se vulnera el derecho a un medio ambiente sano.

Sobre este punto, reiteraron que únicamente existe un acta de asamblea en la que el ayuntamiento aprueba a los empresarios de TransFluid la creación de un Programa Parcial de Desarrollo para poder asentar su terminal, pero no se tiene acceso a todo el procedimiento que debieron recorrer los interesados.

Minerva Rosette resaltó que el proyecto no contempla seriamente un análisis de riesgo, y desdeña factores como los vientos de huracán que alcanzan hasta 250 kilómetros por hora, y que ya han comprobado que son capaces de destruir tanques de almacenamiento de combustible como sucedió en Puerto Rico, y en Texas y Louisiana con Catrina, en el 2005.

Igualmente, no se toman en cuenta los trabajos con explosivos que realiza Calica muy cerca de donde se instalarían la TAR.

Guadalupe de la Rosa Villalba, presidenta de Movimiento Ciudadano Ecologista (MOCE) Yax Kuxtal, puntualizó que el proyecto carece de cualquier estudio mínimo sobre la actividad portuaria y de traslado de pipas tanque que se dará; y que significa que en lugar de que 300 de estos vehículos circulen diariamente entre Mérida y Cancún, ahora lo harán en un tramo de sólo 80 kilómetros: “sólo hablan de ductos y área de almacenaje, y no hablan de actividad marítima portuaria, de cuántos barcos van a llegar (…), del transporte de combustible, de la capacidad de cada buque, de qué sucederá si se derraman (…) no se calculan los riesgos ambientales”.

Criticó que la empresa descarta totalmente cualquier riesgo, ya que no existen simulacros, supuestos ni hipótesis sobre posibles derrames o explosiones, y por lo tanto, tampoco existen rutas críticas para atenderlos.

Citó que, los accidentes con ductos de combustible no son raros ni eventos aislados, ya que según datos de la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa), del 2010 al 2012 se registraron 4 mil 400 derrames de combustibles en aguas.

Los jóvenes pidieron respetar la sustentabilidad del Caribe mexicano

Una de las intervenciones más elocuentes durante la consulta pública fue la de Ricardo Liberato Valadéz, estudiante de preparatoria del Colegio Inglés, quien recordó que hace ocho años que llegó a Playa del Carmen y se encontró con un entorno de extrema belleza, el cual debe conservarse de esta manera y no ponerse en riesgo.


“Hablo como joven”, dijo el bachiller, quien cuestionó el por qué  debería aprobarse este proyecto cuando ya ha sido rechazado en dos ocasiones por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) porque se acreditó que éste causaría daños al arrecife coralino.

Puntualizó que la posibilidad de contaminación es alta así como la posible afectación de especies, desde algas hasta corales, lo que afectaría de manera total a los pescadores de la región, lo mismo que a la actividad turística.

Trans Fluid no tiene puesto el corazón en Quintana Roo

En su intervención el ambientalista Aniceto Caamal expresó ante los promoventes que “por tercera vez estoy aquí”, en referencia a que éste es el tercer intento porque se apruebe la terminal de almacenamiento de combustible en las costas del Caribe mexicano.

“Ya se rechazó, por qué insistir” cuestionó a los representantes de Transfluid, a quienes también les recriminó que se dicen originarios de este estado, “pero no tienen puesto el corazón en Quintana Roo (…): el que es de Quintana Roo sí sabe, y el que no, quiere venir a inventar”.

Se sumó a las voces que señalaron que los costos ambientales por la transportación de combustible son relevantes, pues la carga de tanques generará gases de CO2 que se quedarán en un menor espacio.

Otro de los participantes más puntuales fue la del espeleólogo, Mario Zavaleta Franco, también presidente del círculo de espeleólogos del Mayab, quien explicó la fragilidad del subsuelo en el que se pretende ubicar la terminal, y que implica que cualquier tipo de derrame termine en las cavernas, cenotes, ríos subterráneos y costas.

Subrayó que no concuerda lo declarado por los promoventes en la Manifestación de Impacto Ambiental y la realidad del subsuelo sobre el que se ubicaría la terminal. Tampoco se tiene considerado el uso de explosivos por parte de Calica para la extracción del material pétreo ni la existencia de vestigios arqueológicos como los que ha documentado y retirado el Instituto Nacional de Antropología e Historia. (NoticaribeNews)

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