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lunes, febrero 01, 2016

Bancaja pagó casi tres veces más por los terrenos comprados en México, entre éstos el Grand Coral de la Riviera Maya y otros de Cancún

 MADRID, ES.- La pus de la corrupción en México no deja de supurar por todos lados, y uno de los casos más emblemáticos y por el que están siendo procesados altos ejecutivos españoles es el de Bancaja, el banco cuyos fondos se utilizaron para adquirir múltiples terrenos en Baja California, Cancún y la Riviera Maya, donde se financió el complejo Grand Coral, del que es imagen la golfista Lorena Ochoa.

El periódico español El MUNDO publica una nota en la que da cuenta de algunos de los hallazgos de K2 Intelligence, una agencia investigadora contratada por Bankia “para indagar los entresijos de la megainversión realizada por Bancaja en Grand Coral”, cita el diario.

Una de sus conclusiones de la investigación, es que Grand Coral compró 54 terrenos, equivalentes a 32 mil 759.356 metros cuadrados, localizados en los estados de Quintana Roo y Baja California Sur; lo que supuso un desembolso de 562,8 millones de dólares.

“Grand Coral ejecutó siete adquisiciones de suelos entre febrero de 2005 y octubre de 2007; cinco de ellas fueron financiadas íntegramente por Bancaja y Banco de Valencia. Y en todas se pagó mucho más dinero de lo que valían los terrenos”, refiere la nota firmada por Francisco D. González.

Este lote de terrenos financiado por Bancaja tenía un valor catastral de 150 millones de dólares, pero Grand Coral acabó pagando 540 millones por los predios. “El sobrecoste, por tanto, fue de 390 millones de dólares, un 260% más.
  
“El 26 de enero de 2006, la compañía se hizo con 2,2 millones de metros cuadrados de suelo en la Riviera Maya para levantar el complejo turístico Grand Coral, inaugurado en 2009 por el propio José Luis Olivas. El precio de compraventa de los terrenos ascendió a 203 millones de dólares, cuatro veces más que lo que marcaba su calor catastral: 50,7 millones de dólares”.

Por las fraudulentas inversiones están siendo procesados ejecutivos y funcionarios de Bancaja, entre éstos José Luis Olivas, Aurelio Izquierdo, Rafael Codoñer, José Cortina, Domingo Parra; además los hoteleros Juan Ferri y José Baldó, están imputados por apropiación indebida, administración desleal, blanqueo de capitales, corrupción entre particulares y falsedad documental.

A continuación parte de la nota publicada por EL MUNDO:

K2 Intelligence fue contratada por Bankia para indagar los entresijos de la megainversión realizada por Bancaja en Grand Coral, el grupo hotelero en el que la caja participaba con Ferri y Baldó para desarrollar complejos turísticos en Riviera Maya, Cancún y Baja California.

El banco decidió investigar por su cuenta el día a día de la empresa por la preocupación que suponían la escasa participación de Bancaja en la gestión de la compañía, la poca información sobre los proyectos, el enorme esfuerzo de financiación que implicaban y los posibles vínculos entre los vendedores y compradores de los terrenos. A Bankia no le gustaba cómo olía Grand Coral y por eso investigó por su cuenta a la firma. La agencia K2 revisó la documentación facilitada por Bancaja Habitat y se realizaron entrevistas con personal de la entidad. También se llevaron a cabo trabajos de campo en Cancún y Playa del Carmen, así como consultas en bases de datos, registros de la propiedad y registros corporativos en México, España y Holanda. El resultado de todo este trabajo dio lugar al denominado Proyecto Marte, un informe que, entre otros aspectos, analiza los pormenores de las operaciones de suelo cerradas entre 2005 y 2007 gracias a la barra libre de dinero facilitada por Bancaja y Banco de Valencia.

Una de sus conclusiones es que Grand Coral compró 54 terrenos (32.759.356 metros cuadrados) localizados en los estados de Quintana Roo y Baja California Sur. Toda esta inversión supuso un desembolso de 562,8 millones de dólares. Grand Coral ejecutó siete adquisiciones de suelos entre febrero de 2005 y octubre de 2007; cinco de ellas fueron financiadas íntegramente por Bancaja y Banco de Valencia. Y en todas se pagó mucho más dinero de lo que valían los terrenos.

De hecho, la valoración catastral de todos estos solares es muy inferior al precio de la compraventa. El resultado fue una catarata de sobreprecios millonarios por este lote de terrenos: el valor catastral de las fincas financiadas por Bancaja era de 150 millones de dólares, aunque Grand Coral acabó pagando 540 millones por ellas. El sobrecoste, por tanto, fue de 390 millones de dólares, un 260% más.

El 14 de octubre de 2009,el entonces gobernador de Quintana Roo, Félix González Canto, inauguró, junto al directivo de Bancaja, José Luis Olivas, la primera etapa del complejo Grand Coral, anunciada en aquél entonces como la mayor inversión en la Riviera Maya.

Los casos

Un ejemplo de lo anterior es lo que sucedió con los solares del proyecto Vinoramas, comprados el 22 de octubre de 2007. Son 25 lotes de terreno que alcanzan una superficie de 8.650.337,85 metros cuadrados, situados en la Baja California Sur. El grupo, a través de la sociedad Inmacor Desarrollos, compró estos suelos por 90 millones de dólares, cuando su valor catastral era apenas de 5,6 millones. Es decir, los terrenos para el proyecto Vinoramas costaron 16 veces más de lo que estipulaba su valor objetivo.

Algo parecido sucedió con el proyecto Piedras Bolas, un suelo de 860 hectáreas frente al Mar de Cortés, en Baja California (Los Cabos). El terreno, financiado por Bancaja y BdV, fue adquirido el 26 de enero de 2007 por 70 millones de dólares (unos 54 millones de euros al cambio). Su valor catastral era de 16,2 millones de dólares. Así, los solares costaron 4,3 veces más de su valor. El proyecto inmobiliario no se inició.

En el caso del proyecto Zocatón (operación cerrada el 7 de febrero de 2007), el sobreprecio alcanzó el 150%. El suelo, ubicado en la Baja California y con una superficie de cuatro millones de metros cuadrados, costó 140 millones de dólares. No obstante, su valor catastral era de 56 millones. A los investigadores de K2 les llama la atención que en las compraventas de los terrenos de Piedras Bolas y Zocatón, el representante de la sociedad vendedora (Consultoría Peninsular del Mayab, Sociedad Cooperativa de Responsabilidad Limitada de CV) fuera «aparentemente un electricista que trabajaría para una empresa que vende material eléctrico». Zocatón se quedó también sólo en un proyecto.

El 26 de enero de 2006, la compañía se hizo con 2,2 millones de metros cuadrados de suelo en la Riviera Maya para levantar el complejo turístico Grand Coral, inaugurado en 2009 por el propio José Luis Olivas. El precio de compraventa de los terrenos ascendió a 203 millones de dólares, cuatro veces más que lo que marcaba su calor catastral: 50,7 millones de dólares.

Otro sobrecoste llamativo detectado por K2 es el de la operación Punta Turquesa. Grand Coral, a través de la sociedad PDH, compró el 27 de febrero de 2007 tres parcelas de terreno (nueve millones de metros cuadrados) por 37 millones de dólares (unos 28 millones de euros) en Playa del Carmen (Quintana Roo). El valor catastral de esos suelos era de 21,7 millones.

Los menores costes

Esta sociedad, PDH (Proyectos y Desarrollos Hispano-Mexicanos), controlada por Ferri y Baldó, había adquirido, antes de la entrada de Bancaja en el accionariado de Grand Coral, unos terrenos en Cancún para desarrollar los proyectos residenciales Emerald Residential Tower & Spa(16.349 m2) y Miramar(17.183 m2).

En estas operaciones, materializadas en febrero y noviembre de 2005, invirtieron 4,3 y 18,5 millones de dólares respectivamente. De las siete grandes compras de suelos realizadas en total por Grand Coral, estas dos, que son las únicas no financiadas por Bancaja, fueron las que menos sobrecostes supusieron para la compañía: Ferri y Baldó pagaron un 28% más por el suelo de Emerald y otro 60% más por el de Miramar. (El Mundo)

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