BREAKING NEWS
.

domingo, noviembre 23, 2014

Héctor Cacique “El Diablo”: “El Gobernador me conoce perfectamente”, “Iba al cine con el Subprocurador”

CANCÚN, MX.- Héctor Manuel Cacique Fernández alias “El diablo”, acusado de ser el autor intelectual del asesinato de siete personas en el bar La Sirenita, ocurrido el 14 de marzo del 2013, aseguró que el gobernador Roberto Borge Angulo lo “conoce perfectamente”; y que el entonces subprocurador Arturo Álvarez Escalera
  
En un audio de 80 minutos, grabado en la cárcel de Cancún por un representante de Amnistía Internacional, Héctor Cacique Fernández narra, con detalles, muchos contradictorios, su detención y su tortura de 30 horas, a la que, según él, resistió estoicamente. 

En la grabación, que no tiene fecha, pero que se puede ubicar antes de junio de este año, porque habla de Carlos Bibiano Villa Castillo, como si aún estuviera al frente de la Secretario de Seguridad Pública.

Héctor Cacique, sin orden lógico, con vaivenes temporales y contradicciones, que hacen dudosa su narración, detalla las 30 horas de tortura que sufrió a manos de los agentes judiciales de la Policía Judicial del Estado, incluyendo al propio Arturo Olivares Mendiola, quien era director de esa corporación.

Cacique Fernández, quien al momento de la grabación tenía 28 años de edad, asegura tener un impresionante curriculum en capacitación y cursos de protección de funcionarios, de escoltas y del Estado Mayor Presidencial (EMP); así como haber escoltado, junto al  EMP, a Álvaro Uribe, presidente de Colombia, y a Luis Ignacio Lula da Silva, además de Álvaro Colón, en las ocasiones que estuvieron en Cancún.

El entrevistado dice conocer perfectamente a todos los policías judiciales, porque les impartía cursos de capacitación, y porque había comprado una plaza para ser primer comandante en 150 mil pesos, de los cuales pagó 75 mil pesos a Arturo Olivares Mendiola, en ese entonces director de la Policía Judicial.

A pesar de que Héctor Cacique se presenta como una persona sin vicios, deportista, sana, apegada a su familia, con una extraordinaria preparación y formación como escolta, con excelentes relaciones de muy alto nivel por haber prestado sus servicios a importantes funcionarios, cercano a los gobiernos estatal y municipal, y conocido entre el Estado Mayor Presidencial; pretendía comprar una plaza en la Policía Judicial, lo cual es de por sí un delito, sin dejar de lado que al tener tal cercanía con los policías judiciales, y como él mismo lo reconoce, sabía que son torturadores…

En una parte de la entrevista, Cacique Fernández asegura que era muy amigo de quien fuera subprocurador, Juan Ignacio Hernández Mora, que dejó su cargo para incorporarse al Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP)

“El Procurador (Gaspar Armando García Torres me conoce de mano, el subprocurador Hernández Mora, era íntimo amigo mío, nos íbamos al cine con su mamá, me iba al cine con él, su mamá y yo. Éramos buenos amigos”, cuenta.

Del gobernador Roberto Borge dice que además de que le dio cursos a sus escoltas, estuvo con él y con diversos políticas en reuniones a las que ni los guardias del propio Gobernador entraban: “hay fotos muy comprometedoras, qué va a pasar con esas personas, si quieren jugar sucio, si yo los señaló, es algo que…, nunca voy a salir de acá, pero él me conoce perfectamente, en eventos, el señor Gobernador me conoce perfectamente, en eventos, no dejaba que ni entrarán sus escoltas, los escoltas de Villa (Castillo) tampoco dejaban que entraran”.

Cacique Fernández dice que le constan reuniones y acuerdos políticos, entre el PRI y el PRD, en los que estuvo presente, pero que no hablará de ello porque entonces no saldrá jamás de la cárcel: “los arreglos entre PRI y PRD, por eso no los digo, porque esta madre se va a volver más política y menos voy a salir”.

También, aseveró que fue escolta de un funcionario de alto nivel cuyo avión se cayó, pudiera ser Juan Camilo Mouriño, cuya aeronave se estrelló en 2008, o la de Francisco Blake Mora, que cayó en 2011; en el primer caso, Héctor Cacique tendría 22 años, y en el segundo 25 años.

En una parte de la entrevista, deja ver que por haber prestado sus servicios a estos personajes, si el PAN estuviera en la Presidencia, a él no lo hubieran inculpado de ser el autor intelectual del homicidio de siete personas en el bar La Sirenita”; sin embargo, en otra parte de la grabación, comenta que cuando salga, por sus relaciones en la Secretaría de Gobernación, los policías judiciales que lo torturaron y quienes estuvieron involucrados en su detención, “se los va cargar la chingada”. En ese momento, el representante de Amnistía Internacional le cuestiona, aun estando el PRI:     

“Saben que si salgo de aquí (los agentes judiciales) y pongo un pie en Gobernación, a ellos se los va a cargar la chingada, yo no soy cualquier pendejo”; -¿Aún con el PRI?, le cuestiona el representante de Amnistía Internacional: “sí, con Gobernación, yo siempre he trabajado para gobierno, yo era gato, pero para ser gato de esas personas no cualquiera; yo sé que el día de mañana si esto se esclarece, porque yo no le veo ya el final a esto, tengo el apoyo de gente que me va a decir, ahora sí cuéntame, qué pasa, y ellos en su consciencia (los judiciales que lo torturaron) no van a estar tranquilos, saben lo que soy, saben de mis capacidades.

En otra parte, Cacique señala que esperaba que por su amistad con los agentes judiciales, en un momento de la tortura, lo rescataran, y se hicieran una balacera entre sus torturadores y los rescatadores: “yo pensé que alguno de los judiciales me iba a rescatar, por la amistad; ahorita me van a venir a rescatar, que iban a sonar los balazos e iban a decir no mames es Héctor”…

En la narración, el entrevistado utiliza la palabra “viejo”, una muletilla de su propio lenguaje, que atribuye a varias personas, como a un agente judicial cuando lo detiene y a un interno de la cárcel. Es decir, como si todos se dirigieran a él con el mote de “viejo”. Es tan notoria esa muletilla, que el enviado de Amnistía Internacional le pregunta por qué le dicen viejo.

Aquí parte de la declaración de Héctor Manuel Cacique Fernández, alias “El Diablo”. 


Héctor Manuel Cacique Fernández, siempre me he dedicado al deporte, no tengo vicios, escolté a gente muy importante, no voy a mencionar sus nombres; uno se cayó en un avión, si estuviera el PAN no estaría yo preso. Doy cursos para protección a funcionarios, protección a escoltas, he trabajado para la Policía, el Gobierno, he sido escolta de presidentes municipales; le he dado cursos a los escoltas del Gobernador.

El Procurador me conoce de mano, el subprocurador Hernández Mora era íntimo amigo mío, nos íbamos al cine con su mamá, me iba al cine con él, su mamá y yo. Éramos buenos amigos

Tengo cursos y reconocimientos del Estado Mayor Presidencial,

Era una persona muy feliz hasta el día que me suben a una patrulla. Los de Seguridad Pública me iban a soltar, pero llegaron los judiciales y allí se desató este infierno.

Siempre me daba el tiempo para estar con mi familia, para salir, si yo anduviera en una cosa como la que ellos tan grande hicieron, no nos pasearíamos por la vida tan libremente.

Yo pensé que era una broma, me pasan a la oficina, yo a todos los conozco y me dicen: sabe qué viejo, ya valió madre; eso me lo dice Manuel Borges Ricalde, es el comandante de homicidios

Discúlpame, me dice, pero ahora estás bajo mis guevos; me empecé a reír, yo sabía que ellos son unos pasados de lanza, las torturas a las que someten a la gente, ‘tonces yo pensé que era una broma, que era una prueba, porque se supone que yo iba ingresar a la Policía Judicial yo le compré una plaza a Arturo Mendiola, pagué la mitad de la plaza para ingresar.

Arturo Mendiola era director de la Policía Judicial, mi íntimo amigo, nos íbamos a comer camarones; yo le daba curso a  sus escoltas, cuando le llegó el nuevo armamento, nosotros fuimos y probamos el nuevo armamento, dimos cursos.

Le doy 75 mil pesos para que me dé la plaza de primer comandante, de allí me dice que de primer comandante no se va a poder, y me dice que: vas a estar conmigo, vas a ser jefe de mis escoltas. Pasó el tiempo y no se hizo nada, nos hicimos de palabras y amenacé con acusarlo con el Procurador, o con el subprocurador, como él sabía la relación que tenía con ellos, se paniqueó, me meten a las oficinas, y Manuel me dice: viejo ya valió madres, yo estaba tranquilo, me voltean a la pared, me agarran las manos por atrás, me vendan, cada muñeca, y luego brazo con brazo y luego me ponen las esposas, atrás me hincan, me ponen una venda gruesa en la cabeza, tapándome los ojos, me giran, fun, y quedo de frente hincado, frente a todos, y lo primero que sentí fue un aplauso, pum, acá, pum, y me empezaron a pegar varias veces y me aturdió eso mucho, pero yo no decía nada, yo en mi cabeza decía es una prueba de los judiciales, es una prueba, es una mala broma de Mendiola, es una mala broma de Manuel para, una novatada, yo dije, orita se acaba y eso era lo que me mantenía tranquilo, me va a meter unas cachetadas y allí queda, y la broma se empezó a poner más difícil; me empezaron a quemar, me empezaron a dar toques eléctricos en el pecho, en el cuello, hasta ese momento porque la tortura duró muchas horas, estábamos en la policía judicial, en la zona hotelera.

Después de 30 horas de una madriza impresionante me sacan con una camisa para variar polo.

-Tipo de las que usan los narcos, la Barbie; le dice el representante de Amnistía

Sí, sí, eso fue todavía un cliché, una estupidez.

Hasta ese momento ya me habían torturado ya me habían dado toques en los testículos, toques es en el recto, me metieron un palo por atrás, me pegaron me bolsearon, te asfixian con una bolsa, mientras te pegan en el estómago para sacarte el aire y te desesperas, y luego te ponen encima de esa bolsa, para terrorearte psicológicamente, te ponen otra, y otra, y te jalan y te están apretando así hasta que te desmalles o hasta que hables. Pero yo nunca dije absolutamente nada y era su mayor coraje, me decían, tú vas a decir que tú eres z, que mataste a unas personas. Yo no tenía conocimiento ni siquiera que había habido un problema de esa magnitud (el homicidio en el bar La Sirenita que fue una noticia ampliamente difundida); yo estaba muy tranquilo, a mí me agarran cenando hot dogs, en mandala, en zona hotelera, estaba platicando con unos federales amigos míos, yo estuve comisionado en la Policía Federal

A esa hora de la foto ya me habían torturado, la cabeza la tenía llena de chipotes, ese, el cachazo, que traigo aquí, si usted lo toca traigo acá todo sumido, el cachazo me lo metieron después de la foto fue con una pistola corta; fue justamente antes de ponerme a disposición, fueron 5 torturas, fueron 5 diferentes grupos, fácil estuve allí 30 horas.

Me daban un poquito de sqruirt para reanimarme.

Me echaron chile habanero en los ojos, en la garganta, me metían los dedos así, y me decían si me muerdes te rompo tu madre

Me bolsearon, me metieron chile habanero, me pegaban, todo al mismo tiempo

En una de esas me desmayé, me defequé, pierdes control absolutamente, me mié, me volví a defecar, me volvía a mear, de que era tanta su saña, de que éste tiene entrenamiento, y no que muy verga, y estaba yo así todo hincado y me apretaban la bolsa,

No qué entrenamiento, y dale más duró y me seguían electrocutando,

Le cambiaron las pilas como seis veces al estongo,

Llegó Mendiola, se me rompió la camisa, y me daba toques en el pecho: vas a ser mi puta cabrón, y me pegaba

Querían que inventara cosas, que dijera unos nombres de gente que ni conocía, entonces yo no repetía nada y en eso escucho escándalo, ahí viene, ahí viene ahí viene, y fun abren la puerta, jalan una silla, se sienta, y me dice ya llegue, y dije: vaya, si sabes quién soy, verdá, sí mi capitán (Mendiola) cómo no voy a saber quién es, te conozco la voz perfectamente;

Allí está cabrón, platícame hijo, qué te pasó, ya no te va a pasar nada, qué está pasando, le digo, oiga Capitán me están rompiendo la madre, estos cabrones me están rompiendo la madre, de qué se trata, ya estuvo, ya fue broma, ya fue,

No no no, y me da unas plamadas,

-Que pasó que hiciste, de qué me habla,

Primero que nada suélteme las esposas, me duele mucho el hombro, perdí movilidad, cuando me quintan las esposas, me quitan las vendas, y me esposan de frente, y le digo oigan me están madreando, qué pasa

-Dime qué pasa, no te va a pasar nada

Me da su palabra, y le doy la mano así, y me estrecha la mano, ora sí dime

No sé de qué me habla, no tengo nada que ver en lo que me están diciendo, y así como me da la mano, me suelta, me aprieta la esposa, y las muñecas, las palmas de la mano, estuve sin sensibilidad tres meses, fue donde me empezó a pegar en la cabeza con los codos, en la nuca,

Esposénlo por atrás, vas a ser mi puta pinche Héctor, pinche Cacique vas a ser mi puta, me pega en la cabeza, me ponen la bolsa, y él me apretaba el pecho y yo nada más me sacudía, me puso los toque, me pateó los guevos, me pateó

Mi giran para arriba, estiro los pies y se sienta Mendiola encima de mí, y me empieza a pegar y me aprietan las esposas, me empieza a bolsear…

Y me empezaron a decir tu mataste a fulano, sutano, tu eres jefe de la plaza, y les digo, como broma ya estuvo bueno, me bolsean, me quedo allí tendido, y me empiezan a dar toques en todo el cuerpo, y era tal mi desesperación y mi cansancio, que ni me quejaba, estaba respire y respire y me daban toques (...).


Orita te vamos a quitar las vendas, vas a declarar todo

Vas a decir…No voy a decir nada. Pues orita vamos a ir por tu mamá, la güera, me la voy a coger, voy a ir por tus hermanas, por tu vieja, por tus hijas…
(…)

Me levantó la venda, y vi a un güey con pasamontañas, y ya es que vi así, dónde estoy, era la parte de allí mismo de la zona hotelera (la agencia del Ministerio Público), era la parte de atrás de la zona hotelera.   

Fue allí donde desperté. Me metieron cosas por atrás. Me siento mal, me avergüenza mucho. Yo me atreví a aceptar lo de la violación no en el momento, sino como a los 10 días que les dije pasó esto, me siento mal, porque en un principio estaba yo choqueado, no quería aceptarlo ni decirlo.
             
(Siento) mucha vergüenza de que mi familia está pasando por esto, mi miedo más grande es que quieran hacerle algo grande a ellas.
(…)

Voy al baño como viejito, no sé qué me hicieron, no veo de un ojo, no escucho del oído izquierdo, me cuesta trabajo orinar, estoy mal, mal
           
Cuando llego al Cereso me dicen: te están inculpando de la muerte de siete personas, y es cuando me dicen que me están acusando de la muerte de siete personas.

Primero me dicen que soy el jefe de Los Zeta, luego que del Cartel del Golfo; en la cárcel Los Zeta no me conocen, los del Golfo no me conocen.

Me han golpeado en la cárcel de Cancún, me pidieron 100 mil pesos, unos internos que iban según por órdenes del Director (…).

En agosto me llevan a “la Y”, donde mi iban a matar, fue una madriza, tremenda madriza, me reventaron el ojo, me reventaron dos costillas,
(…)

Me trasladaron al cubo, es un lugar sin baño, sin agua, allí comes, te dejan salir 20 minutos en la mañana; el día de visita yo salía esposado de pies y manos, allí viví dos meses encerrado, no comía para no ir al baño. Mi mamá fue la que consiguió que me sacaran de esa área (…).

Ignacio Moreno Mejía me extorsionó mucho en Cancún, y das el dinero no porque lo tengas; Nacho me tiró más de 200 mil pesos; pero le tumbaba a todos; si yo pagué dinero no era porque lo tengamos, era por la magnitud del problema, cuando yo llegué al penal me querían incendiar, me querían prender fuego, me llevaron a una celda en “La F”, un cubano dijo no me lo tragan acá porque lo quieren incendiar.
(…)

No me da miedo morir. Me considero una persona demasiado inteligente, demasiado capaz buena. Que me muera trabajando sirviendo al gobierno a mi país, pero no que me mate un pendejo cualquiera.
(…)

Me empecé a ganar un lugar entre todos porque vieron que yo no soy la persona que ellos pintan, hasta el General Villa ha sido un poco más indulgente, de que era verme era insultarme y ahora soy un preso más para él, como que no es la historia que le contaron; él es la única persona, que jamás me ha pedido dinero, y que jamás me ha dicho nada; a diferencia de todas los demás del gobierno, todas las demás personas    

“hay fotos muy comprometedoras, qué va a pasar con esas personas, si quieren jugar sucio, si yo los señaló, es algo que…, nunca voy a salir de acá, pero él me conoce perfectamente, en eventos, el señor Gobernador me conoce perfectamente, en eventos, no dejaba que ni entrarán sus escoltas, los escoltas de Villa (Castillo) tampoco dejaban que entraran porque yo aquí he escoltado a Álvaro Uribe, presidente de Colombia, a Lula da Silva, a Álvaro Colón, junto con el Estado Mayor Presidencial, que nos invitaba a esos eventos porque requerían apoyo logístico.

-¿Eres gente de confianza del gobierno, por qué eres gente de confianza del gobierno?, le pregunta el enviado de Amnistía Internacional.

Porque la gente me conoce, yo estuve trabajando con ellos directamente, en un principio sí tuve que pasar pruebas, cursos, y ellos tenían conocimientos para quien yo trabajaba. La familia para la persona que yo trabajaba murió en un accidente de avión, si ese señor estuviera vivo, yo no estaría aquí, por eso la gente de Gobernación me conoce, por eso la gente del EMP me conoce, yo no era una pieza importante, clave, era uno más trabajando, pero no era lo que dicen que yo soy, yo simplemente cuidaba. (…)


La SIEDO dijo este cristiano no es nadie, los pendejeó y se fue, hagan con él lo que tengan que hacer, me quisieron acusar por extorsión, que yo extorsionaba toda zona hotelera, nadie se presenta, porque yo jamás le he pedido un solo peso, no tengo investigación por extorsión y por el homicidio que me están señalando nadie me conoce nadie me señala, y ahora es que yo tengo conocimiento que todo pasó el 14 de marzo y para el 16 ya me tenían a mí detenido, sin ninguna investigación, sin ningún dato, sin nada; simplemente me la fabrican con tal de quitarse la bronca Mendiola, con tal  de responder que estaban trabajando, cuando absolutamente todos los judiciales me conocen y a todos loes he dado cursos.

A mí me quieren hacer firmar, me hacen poner huellas en 5 diferentes expedientes, creo que los iban cambiando, rediseñando o los iban mejorando. Yo no firmé ningún expediente, no firmé absolutamente nada, cuando me daban la pluma,  rayaba yo allí, y se encabronaban. Las huellas son mías porque me forzan para que yo huellee, por eso los dedos están separados, no están puestos normales; el último expediente lo firmé en el estacionamiento de la Judicial (…); yo estaba sangrando, estaba muy cansado y en ése es en el que solo uno (agente) me puso las huellas. (NoticaribeNews).

Publicar un comentario

 
Copyright © 2015 NoticaribeNews Transparencia

Powered by Blogger