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martes, diciembre 08, 2015

Policías de Playa del Carmen fabrican “grandes golpes” contra el narcotráfico. Mujer narra cómo le inventaron el delito

PLAYA DEL CARMEN, MX.-Erika Jacqueline Camacho Cortez, de 20 años de edad, del Estado de México, pasó de ser una humilde empleada a una integrante de una célula de “Los Pelones”, grupo de la delincuencia organizada que opera en Cancún y Playa del Carmen.


De acuerdo al reporte de la Secretaría de Seguridad Pública de Solidaridad, la mujer fue detenida el 9 de noviembre pasado, “alrededor de las 17:20 horas”, en compañía de Marco Felipe Vázquez López, cuando circulaban “sospechosamente” en una motocicleta, sobre la avenida Solidaridad con avenida 115, y en “una revisión de rutina” que se les practicó, se le encontró a la pareja una mochila con alrededor de 3 mil dosis de crack, 490 ya elaboradas, y “32 pedazos de gran tamaño”.

La “versión” de los policías en nada coincide con las circunstancias en las que fue detenida Erika Jaqueline Camacho, quien salió libre, luego de que un juez federal no encontrara elementos para dictarle auto de formal prisión, cayéndose la historia que empezó tejiendo la Policía Municipal de Playa del Carmen, y que no se terminó en investigar y desvirtuar el Ministerio Público Federal.

La joven de 20 años fue detenida cuando se dirigía a su trabajo, y, con engaños, obligada a subir a una patrulla, donde ya se encontraba, quien después sabría, “su cómplice”.

Ambos fueron trasladados a una casa, con la intención de “presentarle las pruebas”, es decir, la mochila con drogas, y arrancarles una confesión. Entre ocho y diez policías, calcula la mujer, estaban en el lugar.

Aunque en  todo momento negó los hechos, Erika Jaqueline fue trasladada, junto con su “cómplice”, a las instalaciones de la Dirección de Seguridad Pública, donde, literalmente, ya le tenían la mesa puesta. En las fotografías difundidas por la Dirección de Seguridad Pública, se ve la imagen de Erika y un hombre, parados detrás de una mesa en la que se observan pedazos de “piedra”, o crack, así como múltiples dosis de esta droga. Paradójicamente, la joven de 20 años viste una camiseta con la leyenda: “I’m allergic to stupid people”…

Erika, no pudo ver a sus familiares ni contó con un abogado, hasta después de que le tomaron su declaración en el Ministerio Público Federal del Centro de Operación Estratégica (COE).

A partir de allí, su familia, de origen humilde, tuvo que contratar un defensor para evitar que la joven terminara en la cárcel.

La familia de Erika ahora vende tamales y manzanas para terminar de pagar los honorarios del abogado.

Erika interpuso una queja ante la Comisión de los Derechos Humanos de Quintana Roo, y pide tres cosas: una disculpa, castigo a los policías y que le reintegren el dinero que su familia aún no termina de pagar.

El alcalde Mauricio Góngora Escalante, aseguró en un boletín de prensa del 17 de agosto de este año, que “más del 50 por ciento” de los policías de Playa del Carmen, contaban con licenciatura, gracias al trabajo de su administración. Como lo demostramos con documentos emitidos por el propio ayuntamiento, es una enorme mentira, pues ni el 10 por ciento de policías de Solidaridad cuentan con estudios profesionales. Ahora, Erika Jaqueline, desafortunadamente, comprobó que los policías de Solidaridad son de los más atrasados del país, y siguen empleando los mismos procedimientos que hace 50 años para fabricar delincuentes.

A continuación el testimonio de Erika Jaqueline Camacho Cortez:

“(…) al dar la vuelta a la tortillería los policías taparon mi camino, y se bajaron y me rodearon los tres, y dos de ellos me revisaron la bolsa, iban encapuchados; (…) me dijeron qué hacía yo por allá, les dije que iba a mi trabajo y al no encontrarme nada, me dijeron que me iban a llevar a una casa, y que si no la reconocía me iban a dejar libre, porque según las personas dieron una descripción mía, y para que no me subieran a la fuerza, yo me subí solita." 

"Cuando me subí había un señor en la batea, tirado y esposado; ya seguimos, nos llevaron a una casa (…) en la casa ya habían policías. Cuando llegamos allí, ya habían dos y me preguntaron que por qué me había saltado del segundo piso, y que dónde estaba mi hermana, la otra chava que supuestamente iba conmigo." 

"Estuvimos allí como unos 10 minutos, y los policías sacaron una mochila. Entraron y volvieron a salir, pero en eso ya salieron como ocho o diez policías. Ya nos llevaron a Seguridad Pública (…) y nos obligaron a tomarnos las fotos porque ellos ya tenían la mesa puesta, y yo agaché mi cabeza porque no quise tomarme las fotos. Igual que el señor se negó y a él lo golpearon, y mejor voltee mi cabeza para que no me hicieran lo mismo. "

Después de allí nos pasaron a otro lugar y nos volvieron a tomar más fotos y nos grabaron un video donde nos pedían nuestro datos, nombres, apodos y nos hicieron preguntas de las drogas, pero yo no respondí porque la verdad yo no sabía de qué era, y ya después de eso, en una parte hubo un señor que iba vestido de civil (…) y me llevaron aparte y me hicieron preguntas que cuánta droga era, que de quién era, y la policía María Guadalupe me dijo que era mi oportunidad para que se me ayudara." 

"Ya después de allí me pasaron a la celda, estuve una tres, cuatro horas allí, ya después me pasaron a la PGR, de la PGR me entrevistaron dos señores, y ya les conté los hechos de cómo sucedieron (…), y estuve esperando hasta que yo declaré, y después de que declaré me dejaron ver a mis familiares (…)"

“(Ahora) estamos vendiendo tamales y manzanas para poder terminar de pagarle al abogado”.
(…)

“(Interpuse una) denuncia ante Derechos Humanos; (pido) que me regresen el dinero que mi familia aún no termina de pagar, castigo a los policías, y una disculpa por lo que me hicieron, porque no es justo lo que me hicieron”. (NoticaribeNews/Foto: Por Esto)   

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