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viernes, diciembre 25, 2015

En plenas vacaciones la Semarnat autorizó polémico desarrollo de la cadena RIU, en Cancún

CANCÚN, MX.- El 18 de diciembre pasado, sin esperar a que concluyera la consulta pública sobre el proyecto de construcción de un hotel de 530 cuartos en una frágil zona de Cancún, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) autorizó a la compañía RIUSA II, filial de los hoteles RIU, la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que le permitirá edificar un centro de hospedaje próximo al área natural protegida Costa Occidental de Isla Mujeres, Punta Cancún y Punta Nizuc.

La consulta pública vencía el martes 22 de diciembre, pero la dependencia encargada de velar por el medio ambiente en México, parecía tener prisa por entregarle a la poderosa cadena hotelera mallorquina los permisos ambientales que les permitirán empezar la construcción de un hotel de 530 habitaciones.

Quita RIU 35 cuartos a su proyecto original y Semarnat da luz verde

Originalmente, la cadena hotelera pretendía construir un edificio de 15 niveles y 565 habitaciones sobre un predio de  casi 21 mil metros cuadrados, pero el 20 de marzo de 2015, la Semarnat negó a RIU la autorización de impacto ambiental y el cambio de uso de suelo en terrenos forestales por considerar que no aportó elementos suficientes que permitan evaluar la viabilidad del proyecto.

La negativa de la Semarnat fue un placebo para calmar el encono por parte de grupos ambientalistas que rechazan el proyecto, el cual fue beneficiado por la actual administración priista del edil Paul Carrillo de Cáceres, que modificó mañosamente el Programa de Desarrollo Urbano (PDU) en 2014, y gracias al cual el grupo hotelero pasó de tener un terreno en el que solo podría construir 75 habitaciones por hectárea, a otro en el que puede edificar 270 cuartos por hectárea.

El contubernio del gobierno federal, estatal y municipal, todos priistas, para permitir a la empresa española construir un mega hotel en una zona de fragilidad ecológica y depredar el medio ambiente ha sido evidente, primero, cuando Rolando Melo Novelo, titular de la Secretaría de Ecología y Desarrollo Urbano de Cancún, le entregó a RIU los permisos municipales de construcción, sin que contara aún con los permisos federales por parte de la Semarnat. Lo anterior le valió al funcionario una denuncia ante la Contraloría por parte del despacho JKF Consultores y Asociados.

Ante la exhibición pública de que los hoteleros españoles pretendían, por segunda ocasión, en Cancún, burlar la ley y construir a “su modo”, con el apoyo de los tres niveles de gobierno; la Semarnat no tuvo otra opción que simular que se respetarían los lineamientos ambientales.

En octubre pasado, RIU volvió a realizar los trámites ante la Semarnat para construir el “Hotel Riviera Cancún”, consistente en un edificio en forma de “L”, de 16 niveles que albergarán 530 cuartos hoteleros, además de los correspondientes espacios para amenidades.       

La dependencia federal sin duda tiene verdadera prisa por entregar a RIU los permisos para construir su quinto hotel en Cancún, pues en menos de dos meses, y en periodo vacacional, le autorizó su proyecto.

El Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA) ha señalado múltiples irregularidades por parte de la compañía española RIUSA II, así como las afectaciones ambientales irreversibles que sufrirá el entorno por la construcción de un hotel de las dimensiones que la Semarnat le autorizó a la cadena mallorquina.

El sitio cercano a donde se construirá el nuevo hotel RIU tiene una tasa de erosión promedio anual de 13.9 metros, una de las mayores en las playas de Cancún, y en ocho años se reportó una erosión total de 111 metros de arenales, según organizaciones ambientalistas, que refieren el “Estudio de la Vulnerabilidad y Programa de Adaptación ante la Viabilidad Climática y el Cambio Climático”, elaborado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnologia (Conacyt).

Además, el área posee el máximo valor de ponderación e índice de vulnerabilidad costera en Cancún.

El pretendido hotel RIU se ubicará próximo al Área Natural Protegida Parque Marino Nacional Costa Occidental de Isla Mujeres, Punta Cancún, Punta Nizuc; un sitio con ocho mil hectáreas de vida marina y arrecifes de coral, y que recibe alrededor de 600 mil visitantes al año. Este es el gran atractivo que RIU promoverá entre sus huéspedes, sin decirles que serán a la vez los que contribuyan a su degradación ambiental.

El emporio RIU está acostumbrado a la ilegalidad y al escándalo. En 2003, inició la construcción del Hotel Palace Américas sin contar con autorización de impacto ambiental y violando el permiso otorgado para su primer hotel, el Hotel RIU Cancún, construyendo edificios más altos y con más habitaciones hoteleras de las permitidas. Ello le valió una multa de 3.5 millones de dólares, por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa); un costo mínimo, frente a las ganancias que le han dejado por años la ocupación de sus cuartos hoteleros. (NoticaribeNews)

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